LLOC I MEMÒRIA (LUGAR Y MEMORIA)

 

Bel Maria Galmés Burguera

Los lugares nos trascienden, y resultan testimonios ilustrativos de la memoria colectiva. Las personas llegan y se van y con ellas su memoria, pero algo queda para las generaciones venideras, como testimonio de su paso por este mundo que conocemos. A veces algo imperturbable, no corrompido – como algunas obras de arte, textos literarios o fotografías[1]- otras rehecho, reutilizado, retocado generación tras generación convirtiéndose en un mosaico de testimonios superpuestos: los lugares. Ningún lugar es como fue, ni en el cielo vemos exactamente las mismas estrellas que vieron los antiguos, sin embargo es el mismo cielo. Incluso los no perturbados por la mano humana se ven transformados por el paso del tiempo: ya no hay colores en los templos griegos, los acebuches crecen entre las piedras de los talaiots. La ruina se integra en la naturaleza. La antigua fábrica es hoy día sala de exposiciones. Los lugares nos hablan. Nos hablan las montañas y los árboles, nos hablan las paredes y los suelos, nos habla algo intangible que se palpa en el ambiente, son las historias de los que por ahí han pasado.

 Duomo de Siracusa

 

Las columnas del antiguo templo de Venus laten entre los muros de la catedral de Siracusa, al oeste de Sicilia, un lugar donde ha habido culto continuado desde entonces. Las pirámides se levantan en la llanura de Gizeh, testimonios impasibles del actual contexto convulso, los Budas de Afganistán ya no están ahí, los hicieron explotar. Los lugares de culto resultan un paradigma de la voluntad acérrima de cada religión de permanecer en la memoria, superponiéndose a menudo el testimonio de una sobre la otra, otras veces aniquilando testimonios anteriores.

 

Santa Sofía, Estambul.

Los lugares nos trascienden, sí, pero nosotros tenemos el poder de construir y destruir, de modificarlos y de recuperarlos. Un modo bastante extendido para la recuperación de espacios construidos es su reutilización, los cambios de usos: antiguas iglesias, conventos, casas señoriales, fábricas y otros edificios abandonados se convirtieron, en el anterior época de bonanza, en pleno auge capitalista, en centros culturales. Proliferan centros y espacios que hoy nos cuesta mantener tanto por los gastos de infraestructura como por la falta de voluntad y de recursos para realizar en ellos proyectos culturales de calidad. 

Por ello tal vez sea un buen momento para pararnos a pensar esos espacios, a invitar al arte que reflexione sobre el espacio mismo que lo acoge, en sentido estricto y amplio. Es momento de partir de lo particular para abrazar lo universal, porque la idea de “Lugar y memoria” hermana todos los rincones del mundo y reconcilia persona y entorno. 

Así, el proyecto Lloc i memòria nace ligado a un sitio en particular: el pueblo de ses Salines, al sur de Mallorca, un lugar donde el hilo de la memoria nos lleva, con intermitencias, a orígenes tan remotos como la época pretalaiótica. Actualmente encontramos espacios donde late la memoria de lo que fueron, algunos de ellos son centros polifuncionales como los que comentábamos, como es la  antigua iglesia o la antigua escuela. Y como estos, otros, públicos y privados, algunos vacíos y otros reutilizados: el antiguo convento de monjas, un antiguo teatro, un antiguo almacén, bares y casas. Dos torres de defensa, hoy habitadas, se levantan integradas en la fisonomía actual del pueblo. Los restos prehistóricos en las afueras, las romanas escondidas. Veamos que podemos rescatar de todo eso y de qué manera.

Proyecto Lloc i memòria en ses Salines.

Lloc i memòria es un evento cultural de carácter anual concebido como una plataforma de intercambio de reflexiones en torno a estos conceptos, dando especial relevancia a las artes plásticas, por lo que se invita a los artistas a reflexionar sobre estos temas.           

Aunque ses Salines y sus calles y lugares son el tema de esta primera edición, que tendrá lugar día 5 de julio de 2014, lugar y memoria remite a múltiples prácticas en el mundo del arte. Hablar de memoria en relación a un lugar implica una obligada mirada hacia el lugar en cuestión, ya sea el pueblo- en este caso-, el espacio expositivo o calle que acoge la propuesta artística. Por otro lado, algunos artistas trabajan este concepto por iniciativa propia, por ejemplo, Bleda y Rosa en sus series “Camps de batalla” o “Orígens”, donde fotografían, en cada uno de los casos, lugares donde ocurrieron batallas o donde se han encontrado restos humanos ancestrales.

El evento consistirá en diversas exposiciones en espacios municipales y privados, diversas intervenciones específicas en espacios expositivos, calles y escaparates, alguna actividad en relación a los restos arqueológicos de época romana y prehistórica, alguna performance... todo entorno a una jornada festiva en la que no faltará la música y alguna otra actuación.

En el ámbito expositivo tienen especial relevancia dos sitios clave en el concepto de “Lugar y memoria”, que albergarán dos exposiciones de mayor relevancia y duración. Estos lugares son la ya mencionada Església Vella, antigua iglesia que actualmente es un centro cultural donde se realizan, entre otras cosas, exposiciones; y el antiguo pajar de lo que era la casa en torno a la cual nació el pueblo tal y como lo conocemos hoy en día, actualmente convertida en hotel rural: el Hotel Can Bonico, el espacio en cuestión es actualmente una sala destinada a actos culturales.

La Sal, elemento inseparable del pueblo, que le da nombre, es el tercer pilar que configura el entramado expositivo. Cada año se invitará a un artista a trabajar este tema de manera libre, cediéndole un espacio para exponer su trabajo. 

Lloc i memòria 2014. Primera edición: ses Salines, el espacio público.

El tema de esta primera edición invita a mirar el pueblo que lo acoge desde un punto de vista artístico, poniendo de relieve aspectos del mismo que a menudo permanecen ignorados –como es el nombre de algunas calles- y rescatando de la memoria antiguos espacios olvidados, abandonados e imágenes de antiguas fisonomías urbanas. A su vez, se da cabida a todas aquellas reflexiones en torno a la idea genérica de “lugar” en relación a la memoria y a la idea de espacio público. 

Todo ello se articulará a través de cuatro puntos:

-          Se propondrá alguna intervención específica en alguna de las cuyo nombre  son personajes del mundo de la cultura como filósofos (Platón, Ortega y Gasset, Ramon Llull, Tagore) o poetas y escritores (Homero, Unamuno, Maria Antònia Salvà, Juan Ramon Jiménez, etc.) o personas del pueblo.

-          Es rescataran como espacios expositivos o para intervenciones casas antiguas y algun bar. El bar más emblemático es el antiguo bar Can Boira -un bar con una barbería- que lleva cerrado más de 30 años.

-          La fisonomía del pueblo ha cambiado mucho en los últimos 50 años, cuando todavía las calles no estaban ni asfaltadas. Con la idea de dar visibilidad a este hecho se proyectaran o expondrán fotografías antiguas en diversos lugares. Para tal fin, desde Lloc i memòria se ha impulsado la creación de un fondo gráfico digital municipal que alcanzará entidad propia y permanecerá abierto siempre para que los ciudadanos puedan aportar fotografías y documentos que puedan ser de interés.

-          La arqueología tiene un gran peso en el pueblo. Dado que el tema de esta primera edición es el espacio público la actividad de este año consistirá en dar visibilidad al campamento roano que está ubicado bajo los cimientos del centro del pueblo, se llevará a cabo por parte de un arqueólogo. 

En la Església Vella (“Iglesia Vieja”, la antigua iglesia) se realizará una exposición colectiva

de arte contemporáneo en torno al tema de la religión titulada Deu visions (Diez visiones), mientras que la sala de Can Bonico se destinará en esta edición a la exposición en torno a la sal, el artista invitado este año es Horacio Sapere. Por lo que respeta al resto de exposiciones, se ocuparan casas vacías del pueblo, escaparates de comercios, así como las mencionadas Escoles Velles (“Escuelas viejas”, la antigua escuela), edificio público actualmente multifuncional que alberga la biblioteca i dispone de varias salas donde se  hacen actividades pero que es pueden utilizar puntualmente como salas de exposiciones. Este edificio constituye un espacio importante para la memoria colectiva del pueblo. Como dice el nombre, antigua escuela, fue construida en tiempos de la Segunda República y por sus aulas han pasado generaciones de saliners, la exposición que albergará versara sobre el mismo edificio con sus múltiples ramificaciones.

En la misma línea encontramos el edificio de “Ca ses Monges”, que fue también la primera escuela. Sus paredes albergaron también el anterior centro médico, así como el local de ensayo de la banda de música, en la capilla, y actualmente la guardería y la escuela de música. Aunque es un edificio a tener en cuenta no se podrá realizar ninguna actividad.

Por otra parte, también encontramos espacios privados que se han de tener en consideración, aunque su papel en Lloc i memòria estará sujeto a las voluntades de sus propietarios:

1.      Restaurante Asador  “Es Teatre”: antiguo teatro del pueblo donde se celebraban todos los acontecimientos y, a la vez, bar  llamado “Ca na Maria Vela”, actualmente negocio a pleno rendimiento, deja poco lugar a intervenciones, aunque se dispone de una sala en el piso superior para exposiciones. El negocio, en su reciente renovación, ha llevado a cabo, en cierta manera, un acto de recuperación de la memoria que se manifiesta en el nombre y en les fotografías antiguas de los primeros propietarios que decoran sus paredes. También fue uno de los dos cines del pueblo, el “Cine Recreativo”, del que se han podido recuperar materiales.

2.      Restaurante “Sa Fusteria”: como el anterior, este negocio restaura la su memoria poniendo el nombre de lo que fue antiguamente -una carpintería- habiendo editado, además, un folletín donde se explica toda la historia de sus primeros propietarios, los carpinteros. A su vez, una gran fotografía de la primera banda de música del pueblo se puede ver en su interior.

3.      Bar “Llum de sal”. Además de ser un bar el propietario se dedica al negocio de la sal, envasa i vende sal aromatizada con diferentes especias. Está ubicado en el antiguo almacén de can Capità, que era lugar de reunión de hombres del pueblo. Mantiene la estructura intacta de cuando era almacén.

4.      “Ca na Moreneta” es uno de los bares que ha permanecido abierto más tiempo de manera ininterrumpida. Es un bar especialmente diurno frecuentado por gente de todas las edades. Tiene un local anexo, con acceso des del mismo bar: el “Pub”, conocido con este nombre porque, durante años, fue el único pub del pueblo. Ahora se abre de manera puntual y permanece cerrado la mayor parte del tiempo, en un estado entre el uso y el desuso, resistiéndose a caer en el olvido.

5.      “Bar Orient”, conocido popularmente como “Can Creus”, este año 2014 hace 60 años que permanece abierto. Recientemente ha sido renovado por la hija del primer propietario respetando la fisonomía original, es un bar con encanto y lleno de recuerdos.

El resto de bares y restaurantes que configuran la fisonomía actual del pueblo serán invitados a participar en el evento. No puede ser de otra manera: ¿Podríamos, en la nuestra cultura, desvincular la idea de vida pública de la de bar?. Acumuladores de memoria para el futuro, contenedores de un mosaico de memorias pasadas, como decía la canción de “El último de la fila”: 

(...)  Barras de bar, vertederos de amor

            Os enseñé mi trocito peor

Retales de mi vida

(...)

La memoria colectiva es configura a partir de retales de memorias particulares y el espacio público posibilita el intercambio de singularidades. Los artistas saben dar visibilidad a las sutilezas que unen lo privado y lo público, lo singular y lo universal, las personas y los espacios que habitan, que transitan. Este es el motivo por el cual Lloc i memòria se concibe desde la mirada del arte.


1
        No obstante la idea de que una obra de arte permanezca imperturbable no deja de ser una falacia. El paso del tiempo incide en todas las cosas y las piezas que nos llegan “imperturbables” -si no son de diorita- es porque en algún momento se han restaurado, por lo que ya se ha incidido en ellas, con unos pigmentos o materiales propios de una época diferente, con unos criterios concretos también de una época diferente... El texto literario tampoco deja de participar de esta contradicción, como nos recordaba Borges en “Pierre Menard, autor del Quijote” y, por extensión, la fotografía.